miércoles, 8 de mayo de 2013

invension de morel

El libro es un tanto como el diario un de hombre fugitivo en una isla lejana, en donde la persistencia del recuerdo es obviada en una proyección eterna de una imagen viva en tiempo real, un holograma perenne de simulación utópica, como un claro ejemplo de la fijación humana por la inmortalidad. Proyección intemporal, invento roto, el inventado, la negación en la muerte, el engaño, la magia, la verdad, las apariencias del mundo ficcionalizado, miembros fantasmas con tiempo y vidas prestadas cual holograma expandido en el espacio, construyendo ficciones tangibles, pero después de todo solo puestas en escena en vagos intentos de evadir la muerte intangible, testigos reiterativos y reproductibles de la resistencia y la negación humana. La lectura nos hace pensar no solo en lo posible de la interacción humana con la máquina, sino en la posible actualización del ser humano a través de la tecnología, el logro esta en imaginar lo que podría pasar, o el anhelo acerca “inmortalidad” humana y la tecnología como expansión del ser. En la novela de Casares se plantea la desintegración material, es decir que la máquina o el artefacto toma algo de cada uno como premisa para devenirlo holograma, simulación, etc, nos hace conscientes de los nuevos medios para existir y manifestarnos en distintos niveles y plataformas. Aunque de pronto aun ajena a las verdaderas aspiraciones del ser de inmortalidad absoluta, diluyéndose solo en la primicia de la simulación de la inmanencia.

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